En la actualidad el acero inoxidable se encuentra casi en todas partes: en el hogar, en los automóviles, autobuses y vagones; en calderas, máquinas y equipos de las más variadas industrias; en las tuberías de transporte de líquidos y gases; en los edificios etc., cumpliendo a veces tareas estructurales o mecánicas, pero también decorativas
Prelavado. Se refiere a la eliminación de grasas, pinturas, arenilla y otra suciedad evidente a la vista, que no se considera crítica puesto que puede ser eliminada y controlada con facilidad. Para el prelavado se sugieren agua a presión y vapor de agua o, como alternativa, limpiadores alcalinos o en emulsión aplicados por pulverización o frotamiento. El necesario enjuague se realiza con gran cantidad de agua.
Descaling o descostrado. Es un término que se refiere a la eliminación de costras de óxido formadas durante la soldadura y conformación del acero. Para equipos y sistemas en funcionamiento el término se asocia a la eliminación de costras de grasa y suciedad, en parte de bacterias y microorganismos, que se acumulan en los rincones menos accesibles. En general la eliminación de las costras requiere de tratamiento mecánico, por abrasión, que se suele acompañar de productos químicos que facilitan el trabajo. Los limpiadores ácidos que se suelen utilizar en el caso de las costras de óxidos son bastante fuertes, por lo que es conveniente hacer tratamientos cortos, que aseguren baja agresión al material mismo. Debe recordarse que en las formulaciones ácidas aplicadas a los aceros no debe existir ácido clorhídrico, ni cloruros, porque atacan la aleación. Para las costras de residuos orgánicos el tratamiento mecánico se suele ayudar con mezclas alcalinas.
En la aplicación de productos químicos fuertemente ácidos o alcalinos, si el metal se seca, se mancha, además es necesario enjuagar a profundidad y en algunos casos puede ser necesario neutralizar las sustancias aplicadas. Para reducir esos problemas es condición indispensable que el equipo esté en la disposición más simple, desmontando todas las piezas que sea posible, para tratarlas por aparte.
El tratamiento mecánico para el descostrado debe considerar que los cepillos no deben contener hierro, óxido de hierro, zinc, u otros materiales que puedan contaminar el acero. En general es preferible utilizar un acero inoxidable de características similares al que se está limpiando, que sea utilizado en la limpieza de otros materiales. En cuanto a los abrasivos, se recomiendan los de sílica o alúmina libres de hierro, limpios y no utilizados previamente. En este caso, no se recomienda la utilización de polvos de acero, que pueden conllevar hierro y óxido producto de la fácil corrosión de las partículas finas.
Lavado. Las operaciones de lavado son todas las que permiten eliminar contaminantes superficiales con el fin de conseguir del acero:
1. La máxima resistencia a la corrosión,
2. la prevención de la contaminación de los productos en contacto con el material y
3. La apariencia deseada. El éxito de la operación de lavado depende del material la suciedad a retirar y del grado de limpieza necesario. Aunque el costo aumenta para un mayor grado de limpieza, la clave para mantener los costos de lavado en un nivel bajo es la planeación y control de la secuencia producción-lavado, con el fin de prevenir la contaminación y la necesidad de operaciones de lavado más complejas.
En todos los casos es necesario asegurarse que las aguas y los aditivos de lavado no contienen cloro, cloruros o sulfuros, que puedan afectar la característica resistencia a la corrosión del acero.
El método de limpieza a utilizar depende de la geometría del equipo a lavar: inmersión, frotamiento, rociado, ultrasonido, presión y vapor de agua se utilizan cada uno en los casos que corresponden a un tamaño y a unos contaminantes con propiedades particulares. Sin embargo, en la mayoría de los casos se utilizan también aditivos químicos que mejoran el resultado de la operación.
Métodos de lavado
Métodos químicos
1. La limpieza alcalina, que utiliza sodio hidróxido en solución, sirve para retirar contaminantes grasosos, aceites y grasas vegetales o animales. Su efectividad depende de las propiedades detergentes del aditivo empleado y su limitación está en la dificultad de enjuague.
2. La limpieza con emulsiones utiliza solventes orgánicos emulsionados en agua, adecuadas para eliminar tintas, lubricantes y fluidos de corte; aceites y grasas derivados del petróleo. Son efectivas y rápidas, pero dejan una película de residuo.
3. La limpieza con disolventes utiliza mezclas de solventes alifáticos y clorados, usualmente a temperatura mayor que 25ºC, sirve para contaminantes pesados, como alquitranes y para áreas de difícil acceso.
4. La limpieza con detergentes utiliza tensoactivos para dispersar los contaminantes y evitar la redeposición. Son muy efectivos para el lavado de superficies no muy sucias. Su mayor ventaja es que funcionan bien con aguas duras. Es necesario asegurarse que entre sus componentes no aparecen el cloro, los cloruros o los sulfuros.
5. La limpieza con complejantes utiliza moléculas capaces de formar complejos con iones que pueden formar precipitados y costras, tales como el calcio. Reducen el ataque corrosivo intragranular, el picado y la contaminación bacteriana que pueden causar las costras. Funcionan mejor cuando fluyen a través del equipo de forma estacionaria, de manera que se utilizan bastante para el lavado de equipos en funcionamiento.
Métodos físicos
1. La limpieza mecánica utiliza abrasivos o cepillos para eliminar contaminantes y óxido (de hierro). Son condiciones importantes la de no reutilizar los abrasivos y la de no utilizar los cepillos para diferentes tipos de mugres. Con la limpieza mecánica se obtienen superficies limpias a la vista, pero suelen permitir residuos no uniformes de películas grasas que evitan la pasivación integral de la superficie metálica. Para la limpieza mecánica se recomiendan operaciones posteriores de limpieza química y aún de pasivación.
2. La limpieza por presión utiliza agua a 70 MPa y es efectiva para eliminar grasas, aceites, depósitos de productos químicos y costras de óxidos no demasiado adheridas. Su mayor uso es en el lavado de tuberías pesadas.
3. La limpieza por vapor de agua, usualmente acompañada con aditivos químicos, se utiliza para lavar objetos o piezas de gran tamaño, las lanzas de vapor son muy utilizadas en la limpieza de tuberías. Se utiliza vapor entre los 350 y los 500 kPa.
4. La limpieza por ultrasonidos, también acompañada por aditivos químicos, consigue eliminar contaminantes de lugares inaccesibles, en especial de piezas pequeñas. Se utiliza para piezas de configuraciones intrincadas, para alcanzar grados muy altos de limpieza se puede utilizar junto con solventes de alta pureza.
5. El lavado por desengrasado al vapor utiliza solventes de solventes clorados para la eliminación de ceras aceites y grasas. La pureza y la estabilidad química del solvente es un factor crítico, así como evitar la presencia de agua, que puede facilitar la contaminación con ácidos o bases que a su vez puede conducir a cloruros libres, que atacan el acero. Debe evitarse el desengrasado en equipos cerrados o con partes que puedan quedar aisladas.
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